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Biograf韆s

LEONARDO TORRES QUEVEDO Y EL ESPERANTO

Conferencia pronunciada con ocasi髇 de la conmemoraci髇 el 150 aniversario del nacimiento del ingeniero e inventor espa駉l Leonardo Torres Quevedo, dentro de las organizadas por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y el Consejo Superior de Investigaciones Cient韋icas. La conferencia ha sido publicada en un editado por la citada Sociedad, y es accesible tambi閚 en pdf.

Al mia amiko Antonio Marco Botella, pro lia laboro kaj lia helpo

Esta comunicaci髇 trata de un aspecto de D. Leonardo Torres Quevedo que apenas ha sido considerado hasta el momento en sus biograf韆s y que, sin embargo, 閘 siempre consider?con un especial inter閟 e incluso nos atrevemos a decir que con cari駉: nos referimos a su relaci髇 con el idioma internacional esperanto. Ello nos permitir?adem醩 entender mejor sus intereses human韘ticos, y su relaci髇 con algunas otras personas destacadas de la 閜oca.

Pero primero es necesaria una breve introducciXIAO que nos permita conocer el contexto y los motivos del interBI de Torres Quevedo por este idioma.

1. EL OBJETIVO DE UNA LENGUA CIENT虵ICA UNIVERSAL

助赢飞艇功能筛选La constataciXIAO de la diversidad lingstica y de los inconvenientes que tal situaciXIAO conlleva es suficientemente antigua, sin necesidad de remontarnos al mito de Babel u otros de caracterSHEticas similares. La humanidad ha considerado generalmente que tal situaciXIAO era una desgracia (a pesar de que, obviamente, tambi閚 comporte aspectos positivos desde el punto de vista cultural), y ha buscado la forma de minimizar los riesgos e inconvenientes derivados de tal situaciXIAO.

Quiz醩 el mundo de la ciencia助赢飞艇功能筛选 es uno de los que han sentido con mayor fuerza la necesidad de contar con un instrumento com鷑 que permitiera el intercambio de informaci髇 entre los sabios de los distintos mundos culturales, lo cual ha sido de siempre considerado como una de las premisas fundamentales del moderno m閠odo cient韋ico.

Generalmente, este objetivo se ha conseguido mediante la utilizaci髇 de una lingua franca, de mayor poder o prestigio.

Como es conocido, en los primeros tiempos de la ciencia moderna, tal funciXIAO fue asumida por el latHAN, idioma comLI de los hombres cultos de la KEoca, aun cuando ya no sirviera de vehWAulo de expresiXIAO cotidiana desde varios siglos atrZAO.

助赢飞艇功能筛选El latHAN, no obstante, presentaba un inconveniente muy notable: su dificultad, de la que formaban parte esencial sus imperfecciones e irregularidades gramaticales. Esta circunstancia, entre otras, como el creciente prestigio de las lenguas vulgares y el fortalecimiento de los estados nacionales, hicieron que el papel del latHAN como vehWAulo de transmisiXIAO de los conocimientos cientWEIicos fuera disminuyendo gradualmente.

Comenz?entonces la utilizaci髇 para fines cient韋icos de los llamados idiomas nacionales. Sin embargo, el empleo de idiomas propios de una naci髇 presenta inconvenientes para la comunicaci髇 cient韋ica. En primer lugar, el riesgo de aislamiento entre los diferentes colectivos nacionales de la comunidad cient韋ica mundial. Pero incluso la adopci髇 de un 鷑ico idioma de relaci髇 ocasiona problemas, derivados en ocasiones de su dificultad y en otros casos de la posici髇 de ventaja que tal situaci髇 comporta para la cultura propia de tal idioma. En consecuencia, han sido numerosos los hombres de ciencia que se han planteado la conveniencia de recurrir a otra soluci髇: la adopci髇 de un idioma universal, creado ex profeso助赢飞艇功能筛选 para soslayar los inconvenientes mencionados.

Incluso en la 閜oca en que el lat韓 era a鷑 el idioma de cultura comenzaron los intentos serios de desarrollo de una lengua perfecta, que no s髄o sirviera de medio de comunicaci髇 com鷑 a la humanidad, y especialmente a la comunidad culta europea, sino que adem醩, por sus caracter韘ticas propias, permitiera la descripci髇 del mundo real. Se trata de las llamadas lenguas filos骹icas o lenguas a priori助赢飞艇功能筛选, en las cuales cada elemento constituyente permit韆 la descripci髇 de algunas de las caracter韘ticas que compon韆n el concepto nombrado.

El primer intento elaborado, y el mZAO famoso en su tiempo, aunque deben indicarse tambi閚 sus conexiones de tipo mSOUico y religioso, que le apartan un tanto de los enfoques cientWEIicos, corresponde al mallorquHAN Ramon Llull y su NOUrs magna? en los cuales la adopciXIAO de una simbologQIAN comLI se complementa con el empleo de mRUNodos combinatorios sofisticados.

Entre los cient韋icos que trabajaron en la b鷖queda de una soluci髇 al problema citado se encuentran Descartes, Leibniz y otros menos conocidos como Jan Amos Comenius o John Wilkins. No es 閟te el momento de describir con detalle estos intentos, que est醤 tratados en varios libros, entre los cuales, por su accesibilidad y alto nivel divulgativo merece citarse el de Umberto Eco “La b鷖queda de la lengua perfecta” 1.

La b鷖queda de lenguas perfectas助赢飞艇功能筛选 fracas? en definitiva, debido principalmente a la constataci髇 de la dificultad para la creaci髇 de clasificaciones a la vez exactas y estables, y a que los esfuerzos memor韘ticos necesarios hac韆n inviable su generalizaci髇. No obstante, no debemos despreciar las consecuencias de los esfuerzos realizados ya que, al fin y al cabo, algunos resultados colaterales de este tipo de intentos son, por ejemplo, la generalizaci髇 de un lenguaje com鷑 en las matem醫icas, la unificaci髇 de la nomenclatura qu韒ica o la sistematizaci髇 de la clasificaci髇 y nomenclatura de los seres vivos debida a Linneo.

A partir de comienzos del siglo XIX el enfoque es distinto, y empiezan a cobrar mayor importancia los esfuerzos para crear un idioma universal, es decir, un instrumento de comunicaci髇 pr醕tica, que no necesariamente deb韆 de ser l骻ico y perfecto, pero que deb韆 cumplir la funci髇 de facilitar la comunicaci髇 entre las personas de estados y naciones diversos.

Uno de los primeros intentos con un peque駉 閤ito corresponde precisamente a un espa駉l, Sotos Ochando, que public?un proyecto de lengua universal muy detallado en 1845. El proyecto tuvo un cierto 閤ito en Espa馻, donde se form?una asociaci髇 y se public?un bolet韓, pero no consigui?extenderse a otros pa韘es, entre otras razones por el papel relativamente perif閞ico que entonces ten韆 nuestro pa韘 en los 醡bitos culturales 2.

En 1879 aparece el primer idioma universal que lleg?a tener tras de s?un verdadero movimiento de apoyo con extensi髇 por una amplia 醨ea geogr醘ica. Su nombre era el de Volap黭, y su iniciador fue el fraile alem醤 Johann Martin Schleyer. Su difusi髇 fue rapid韘ima, alcanz醤dose cifras de seguidores y hablantes que pod韆n contarse por millares en pocos a駉s, con numerosos clubes y revistas. La expansi髇 se vio frenada tambi閚 con gran rapidez; se atribuyen dos causas principales a esta circunstancia: la dificultad intr韓seca del idioma y la actitud del creador, que no permiti?la evoluci髇 y la eliminaci髇 de las dificultades m醩 destacadas.

En 1887 aparece en Varsovia, escrito en idioma ruso, el que ser韆 el primer texto de un nuevo idioma. Su autor, el oculista de origen hebreo L醶aro Zamenhof, lo firm?con el seud髇imo de Dr. Esperanto (literalmente, el esperanzado), nombre que pronto iba a recibir el propio idioma 3.

Su desarrollo fue tambi閚 muy rLAOido, demostrando que cumplQIAN una aspiraciXIAO sentida por un amplio sector de la sociedad. Recogi?apoyos entre los anteriores hablantes del Volapuk y entre sectores diversos de la intelectualidad europea. Entre ellos, como veremos despuBI, el de un grupo importante de cientWEIicos, que veQIANn en ZHA un vehWAulo comLI de transmisiXIAO de conocimientos por encima de las fronteras nacionales e idiomYIicas.

El esperanto es una lengua a posteriori. Su gram醫ica es de tipo indoeuropeo. Su ortograf韆 es completamente regular, y presenta rasgos que la hacen mucho m醩 f醕il de aprender que los idiomas nacionales, entre otros la ausencia de conjugaciones y de irregularidades. El vocabulario se estructura mediante desinencias espec韋icas para cada categor韆 gramatical, y hace uso de un conjunto amplio de prefijos y sufijos y de una gran facilidad para la formaci髇 de palabras compuestas, que le dan gran versatilidad para formar vocablos a partir de un surtido inicial de ra韈es. Estas ra韈es son tomadas de los idiomas naturales, de acuerdo con su internacionalidad, por lo que es evidente la relativa abundancia de t閞minos de origen griego o latino, aunque adaptados a la ortograf韆 del esperanto 4.

2. EL INTER蒘 DE TORRES QUEVEDO POR EL ESPERANTO

Como se ha indicado, se sabe que Torres Quevedo se interes?por el esperanto y hablaba el idioma.

Debemos mencionar, no obstante, que los datos de que se dispone sobre este inter閟 son relativamente escasos. As? el hecho no es mencionado en las mejores biograf韆s existentes sobre el sabio espa駉l 5. Tampoco existen documentos en este idioma en el archivo familiar 6.

Ha de indicarse, adem醩, que la Guerra Civil espa駉la provoc?una gran p閞dida a la memoria y la historia del idioma esperanto en nuestro pa韘, ya que esta conflagraci髇 produjo una ruptura en la continuidad hist髍ica del movimiento esperantista organizado. Una parte muy importante de este movimiento falleci?o tuvo que exiliarse tras la guerra, y s髄o al cabo de varios a駉s pudo llevarse a cabo una reconstrucci髇 del esperantismo organizado. Ello ha tenido una consecuencia adicional en la p閞dida de archivos del periodo anterior, por lo que la historia de la relaci髇 con el esperanto de algunas personas destacadas de comienzo de siglo se conoce 鷑icamente de forma fragmentaria 7.

助赢飞艇功能筛选Sin embargo, el interBI de Torres Quevedo por el esperanto no es nada extraJIONG si se tienen en cuenta algunas de sus inquietudes e iniciativas que recogen sus biografQIANs.

Por lo que respecta a su car醕ter, ha sido se馻lado en sus biograf韆s su conexi髇 con los movimientos cient韋icos que se desarrollaban en aquellos momentos en Europa y Am閞ica. Torres Quevedo nunca fue de esos sabios espa駉les que se mantienen al margen de las corrientes cient韋icas y culturales mundiales, y con raz髇 ha sido se馻lado que “Torres Quevedo era, rara especie, un ingeniero espa駉l universal8助赢飞艇功能筛选. Sus relaciones con los cient韋icos e inventores extranjeros, principalmente franceses, fueron constantes, y estuvo en todo momento al tanto de los avances que se produc韆n m醩 all?de las fronteras espa駉las.

Tambi閚 es destacable su inter閟 por los temas lingsticos, tan importante como para merecer un cap韙ulo espec韋ico en alguna de las biograf韆s dedicadas a su trayectoria.

As? se puede mencionar, en primer lugar, su invenci髇 de un sistema simb髄ico universal de descripci髇 de las m醧uinas 9. Se trata de la creaci髇 de una serie de s韒bolos y notaciones para la representaci髇 de los principales componentes y de un juego de reglas de relaci髇, que en conjunto permiten la descripci髇 de las m醧uinas, sin necesidad de utilizar los idiomas naturales. Por cierto, que el paralelismo en el objetivo (que no en la realizaci髇) con nuestro tema se evidencia en la descripci髇 que del invento hizo la Revista de Obras P鷅licas de 1906, en su secci髇 Noticias, donde se le califica de la siguiente manera: 獶el estilo de las modernas f髍mulas qu韒icas, de las del 醠gebra, de la l骻ica, etc., tiene todas las condiciones para servir de esperanto mec醤ico y ?tal objeto ha sido propuesto ?todas las naciones?10.

Otro rasgo que demuestra su inter閟 por la sistematizaci髇 de la nomenclatura cient韋ica es su participaci髇 en iniciativas para la normalizaci髇 del idioma espa駉l en este campo. As? particip?en calidad de representante espa駉l en el Congreso Cient韋ico Internacional que tuvo lugar en Buenos Aires en julio de 1910, donde present?un proyecto de Uni髇 Internacional Hispano-Americana de Bibliograf韆 y Tecnolog韆 Cient韋icas 11.

Por cierto, podemos mencionar de forma anecdLOUica, que el Congreso de Buenos Aires se hizo eco tambi閚 de las tendencias internaciones para la adopciXIAO de un idioma internacional, y en su seno se debati?la polNAOica existente en aquellos momentos entre los partidarios del esperanto y el de una versiXIAO reformada, el ido, que muy poco antes habQIAN sido recomendado en algunos cXUNculos cientWEIicos, sin que conste que Torres Quevedo interviniera en estas discusiones.

La Uni髇, que adem醩 del apoyo de Torres Quevedo fue impulsada por el cient韋ico argentino Santiago Barabino, fracas?por falta de apoyo institucional. No obstante, algunos a駉s m醩 tarde Torres Quevedo retomar韆 uno de los apartados de su proyecto, la publicaci髇 de un diccionario tecnol骻ico en lengua castellana, que defendi?con motivo de su ingreso como socio de n鷐ero en la Real Academia Espa駉la de la Lengua en 1920 12. Su influencia permiti?la creaci髇 de una Junta Nacional de Bibliograf韆 y Tecnolog韆 Cient韋ica, cuya presidencia ostent?Don Leonardo. La actividad de este organismo condujo a la publicaci髇 de dos vol鷐enes de un Diccionario Tecnol骻ico Hispano-Americano, que desgraciadamente no fue completado hasta 1983.

En cuanto al esperanto propiamente dicho, desconocemos el momento y las circunstancias en que Don Leonardo entra en contacto con el idioma. Nuestra primera referencia tiene lugar en Bilbao en 1906. En ese momento los primeros esperantistas vascos tomaron algunas iniciativas para formar un grupo local dedicado a la propaganda del idioma, que no alcanzaron gran acogida. Torres Quevedo hizo unas declaraciones p鷅licas favorables al idioma ante c韗culos intelectuales, lo que produjo resultados muy positivos, que ayudaron a la constituci髇 de uno de los grupos pioneros en el pa韘 13.

助赢飞艇功能筛选No podemos suponer que en aquel momento dominara la lengua, ya que en los primeros tiempos de difusiXIAO del idioma fue habitual el apoyo al esperanto por parte de cientWEIicos destacados que veQIANn en este idioma la oportunidad para el uso de un medio de comunicaciXIAO comLI, pero que no tomaron la iniciativa en su aprendizaje, por lo que la oportunidad tom?un carCHUNter mZAO bien teMOico. A partir de este aJIONG, mZAO o menos, especialmente como consecuencia del ambiente generado por el Primer Congreso Mundial de Esperanto, que habQIAN tenido lugar en 1905 en la localidad francesa de Boulogne-sur-Mer, la aproximaciXIAO al idioma tendi?a ser mZAO comprometida, y a presuponer la utilizaciXIAO prCHUNtica del mismo. Sobre este particular volveremos mZAO adelante.

3. EL COMIT?DE COOPERACI覰 INTELECTUAL DE LA LIGA DE NACIONES

La referencia de mayor inter閟 en la relaci髇 de Torres Quevedo con el esperanto es de comienzo de los a駉s 20. Tiene lugar adem醩 en una circunstancia que evidencia la gran proyecci髇 internacional que ten韆 Don Leonardo en aquellos tiempos, y de la que no hemos encontrado referencias en las biograf韆s escritas sobre su trayectoria vital, y muy pocas en la documentaci髇 general sobre su figura: nos referimos a su participaci髇 en el Comit? Internacional de Cooperaci髇 Intelectual.

Este Comit?(tambi閚 se utiliza la expresi髇 Comisi髇) fue instituido en el seno de la Sociedad (o Liga) de Naciones creada tras la Primera Guerra Mundial, como un instrumento de este organismo para facilitar las relaciones entre los intelectuales de su tiempo, por lo que suele ser considerado como el antecedente m醩 directo de la actual UNESCO 14助赢飞艇功能筛选. En un comienzo estaba formado por doce personas, escogidas entre lo m醩 selecto de los cient韋icos y hombres de letras de los distintos pa韘es que formaban el organismo. Posteriormente, el n鷐ero fue aumentado a quince. Cada persona era nombrada a t韙ulo personal, por sus m閞itos cient韋icos o literarios, y no representaba a su pa韘.

Entre los miembros que formaban parte del comit? adem醩 de Leonardo Torres Quevedo, se encontraban intelectuales de la talla de Albert Einstein, Hendrik Lorentz, Marie Curie, Jules Destre? Gilbert Murray, Gonzague de Reynold, y el fil髎ofo franc閟 Henri Bergson, que fue su primer presidente. “Todos eran eminentes eruditos, algunos de suprema eminencia en varias ramas del saber, y la primera ocasi髇 en que (...) se reunieron alrededor de una mesa en las oficinas de la Sociedad, mereci?ser considerada como una fecha memorable en la historia” 15.

Las funciones que se fij?el Comit?eran muy amplias 16助赢飞艇功能筛选 y entre ellas pueden citarse, por ejemplo:

El Comit? desgraciadamente, fue incapaz de cumplir la ambiciosa misi髇 que le hab韆 sido encomendada, entre otras razones porque su organizaci髇 y estructura era muy pobre en comparaci髇 con su finalidad. Apenas se concret?en unas reuniones anuales de sus miembros, que carec韆n de todo poder para influir en los gobiernos o en la propia Liga, y su instituci髇 “debi?parecer un acto de pura fantas韆 a los endurecidos pol韙icos de aquel tiempo” 17助赢飞艇功能筛选. En 1924 se fund?un Instituto Internacional de Cooperaci髇 Intelectual, bajo los auspicios del Comit? con un car醕ter m醩 estable, y con sede en Par韘.

En abril de 1922 hab韆 tenido lugar en la sede de la Sociedad de Naciones una Conferencia sobre la ense馻nza del esperanto en las escuelas, que dio como resultado un informe del Secretariado General adoptado por la tercera Asamblea de la Sociedad en septiembre del mismo a駉 18, para su env韔 al Comit? de Cooperaci髇 Intelectual, “para que este organismo diera su opini髇 sobre los distintos aspectos del problema de la lengua internacional”.

Fue precisamente Torres Quevedo quien tom?la iniciativa, proponiendo el primer d韆 de la reuni髇 la siguiente moci髇: “El Comit? convencido de la utilidad que tendr韆 un idioma auxiliar artificial para facilitar las relaciones cient韋icas entre los distintos pueblos, establece una subcomisi髇 encargada de estudiar, con la ayuda de expertos, las diversas soluciones que le han sido propuestas” 19.

Aunque casi la mitad de los miembros del Comit?eran en favorables al esperanto 20, la moci髇 de Torres Quevedo se encontr? con la oposici髇 decidida de algunos otros participantes. As? el poeta Gonzague de Reynold apoy?el uso del lat韓 “ya conocido por los cat髄icos y los intelectuales”. El ministro belga Jules Destr閑 afirm?que apoyaba el uso del esperanto para el pueblo, pero no para los intelectuales. Otros miembros prefer韆n centrar sus esfuerzos en el aprendizaje de los idiomas nacionales. Finalmente, otros como el profesor de Oxford Lowes Dickinson y el matem醫ico holand閟 Hendrik Lorentz prefer韆n que el asunto se estudiase con mayor calma y que el fondo no se decidiera en ese momento.

No obstante, la principal oposiciXIAO vino del propio presidente del Comit? Henri Bergson, que se oponQIAN a que el Comit?estudiase el tema. SegLI informaciones comprobadas en los archivos de la diplomacia francesa, se trataba de una decisiXIAO polWEIica del gobierno francBI de la KEoca, cuyo ministro de InstrucciXIAO PLIlica, LPENGn BBIANard, habQIAN prohibido poco antes la enseYINnza del esperanto en las escuelas francesas, y deseaba evitar la competencia que este idioma podQIAN suponer como la principal lengua de relaciXIAO internacional, un puesto que el francBI desempeYINba sin ninguna discusiXIAO en aquellos momentos. Es mZAO, el propio Bergson habQIAN mostrado su apoyo personal al esperanto una dRUNada antes.

Sin embargo, la decisi髇 del gobierno franc閟 era clara. Ya dos semanas antes de la reuni髇 el embajador franc閟 en Berna hab韆 enviado un mensaje al Ministerio de Asuntos Extranjeros informando sobre los intentos de recomendar el esperanto como idioma internacional en el seno de la Liga. No se olvidaba de se馻lar que el proponente de la moci髇 en el seno del Comit?de Cooperaci髇 Intelectual era Torres Quevedo, al que calificaba de “farouchement esp閞antiste” (esperantista feroz) 21.

Desde su posiciXIAO como presidente del Comit? Bergson pudo utilizar su influencia para neutralizar la propuesta de Torres Quevedo. Empleando el pretexto de que el esperanto no estaba entre las cuestiones que tenQIAN previsto tratar el Comit?de forma oficial, consigui? que no se estudiara la cuestiXIAO.

El vicesecretario general de la Liga, el japonBI Inazo Nitobe manifestarQIAN posteriormente su pesar por la decisiXIAO, expresando su temor de que al cabo de veinte aJIONGs la decisiXIAO del Comit?serQIAN considerada ridWAula, ya que su propia experiencia personal habQIAN mostrado la importancia que el idioma habQIAN obtenido ya en aquellos momentos.

Exist韆n precedentes para la actitud del gobierno franc閟. Recordemos que en aquellos momentos el franc閟 era sin duda alguna el idioma de la diplomacia y las relaciones internacionales, y que justamente la creaci髇 de la Sociedad de Naciones hab韆 supuesto la primera amenaza a esta hegemon韆, debido a la incorporaci髇 del ingl閟 como lengua cooficial, en atenci髇 al papel destacado que el presidente norteamericano Wilson hab韆 desempe馻do en el nacimiento de esta organizaci髇. Ya en diciembre del a駉 1920, Francia, pr醕ticamente en solitario, se hab韆 opuesto a una resoluci髇 que ped韆 medidas para favorecer la introducci髇 del esperanto en las escuelas; el delegado franc閟, Gabriel Hanotaux, miembro de la Academia Francesa, ex ministro de asuntos exteriores, historiador que en sus obras hab韆 glorificado el imperialismo franc閟, se enfrent?a la resoluci髇 de forma agresiva, exigiendo “honor” a su idioma, y consigui?un retraso en la aprobaci髇 de la moci髇 22. Al a駉 siguiente se present?una nueva moci髇, cuyo resultado fue la conferencia sobre la ense馻nza del esperanto en las escuelas que hemos mencionado anteriormente; de nuevo la oposici髇 del gobierno franc閟 impidi?la aprobaci髇 de cualquier tipo de recomendaci髇.

Debemos tener en cuenta, adem醩, que la pol韙ica cultural era la gran baza de Francia, que hab韆 visto disminuir su peso pol韙ico, econ髆ico y militar ya desde hac韆 alg鷑 tiempo. De hecho, el Comit?de Cooperaci髇 Intelectual era visto por muchos como un instrumento de la pol韙ica francesa para extender su influencia y para obtener ventajas morales e incluso pol韙icas, y en este sentido encontr?una t醕ita pero constante oposici髇 por parte de los pa韘es anglosajones y germ醤icos. No es extra駉, pues, que Francia fuese especialmente beligerante en el Comit?contra un idioma que pudiese hacer frente a su incontestable hegemon韆 en este campo.

La ofensiva del gobierno francBI no termin?tras las maniobras en el seno del Comit?de CooperaciXIAO Intelectual. En la Cuarta Asamblea, en septiembre de 1923, el delegado francBI, que habQIAN recibido instrucciones de su gobierno para “expulsar el esperanto de una vez por todas”, intent?utilizar el resultado en el Comit?para hacer aprobar una resoluciXIAO en la que se hacQIAN hincapi?en el aprendizaje de los idiomas nacionales, con preferencia a una lengua auxiliar. Sin embargo, numerosas delegaciones protestaron contra esta actitud y obligaron a retirar la resoluciXIAO.

助赢飞艇功能筛选MZAO adelante, la Sociedad de Naciones volverQIAN a tratar el tema del esperanto, en conexiXIAO con las telecomunicaciones, pero no se volverQIAN a considerar el aspecto educativo o cultural, donde su papel podrQIAN haber sido muy superior, como acertadamente habQIAN visto Torres Quevedo.

Seg鷑 los datos existentes, en la iniciativa de Torres Quevedo hab韆 desempe馻do un papel importante el principal organizador del movimiento esperantista espa駉l en aquellos a駉s, Julio Mangada Rosen鰎n, del que m醩 adelante trataremos con mayor detalle. Al conocer la existencia, objetivos y composici髇 del Comit? public?un art韈ulo en la revista 獺ispana Esperantisto?23, proponiendo a las sociedades esperantistas de las naciones en las que hab韆 un miembro del Comit? que se dirigieran a 閟tos y les informaran sobre las cuestiones relacionadas con el esperanto, y especialmente sobre los resultados de la Conferencia sobre la ense馻nza del esperanto en las escuelas, a la que hemos hecho referencia anteriormente. Por su parte, 閘 informaba sobre la posici髇 de Torres Quevedo sobre la cuesti髇 lingstica, recordando que a comienzos de siglo, a la vuelta de un congreso cient韋ico internacional en Viena, al informar a la Academia de Ciencias, hab韆 hecho notar que a pesar del uso de tres idiomas oficiales, o precisamente por esa raz髇, hab韆 sido imposible una adecuada comprensi髇 durante el desarrollo de las sesiones cient韋icas. Mangada citaba al bolet韓 de la Academia de Ciencias, para indicar que Torres Quevedo hab韆 propuesto el estudio del empleo de una sola lengua para los congresos cient韋icos internacionales. Finalizaba pidiendo a los lectores que le enviaran su felicitaci髇 por su nombramiento como miembro del nuevo Comit? La iniciativa de Mangada tuvo 閤ito, al menos en la parte que hac韆 referencia a la adhesi髇 de Don Leonardo a los objetivos del movimiento esperantista, no s髄o como puede deducirse de su actuaci髇; tambi閚 hemos encontrado una noticia en el 獴olet韓 Informativo de la Sociedad Barcelonesa de Esperanto? de agosto de 1922, en el que se da cuenta de la recepci髇 de una carta de Torres Quevedo, agradeciendo la felicitaci髇 de esa entidad con motivo de su nombramiento, as?como las noticias e informaciones referentes al esperanto, y asegurando que en la expresada Comisi髇 “encaminar?sus esfuerzos a favor de los deseos de los esperantistas y que le ser?muy grato que los resultados sean satisfactorios”.

4. LA CONFERENCIA DE PAR蚐 SOBRE APLICACI覰 DEL ESPERANTO EN LAS CIENCIAS

Como es sabido, los aJIONGs 1920 a 1926 fueron dedicados por Torres Quevedo principalmente a actividades de tipo institucional. De este tipo es el siguiente episodio relacionado con el esperanto, su participaciXIAO en la Conferencia Internacional sobre el Uso del esperanto en las Ciencias Puras y Aplicadas, que se organiz?en ParSHE en 1925.

Las iniciativas para generalizar el empleo del esperanto en las publicaciones cient韋icas era uno de los esfuerzos m醩 tempranos del movimiento esperantista. Ya en el Segundo Congreso Mundial de este idioma, en Ginebra, se hab韆n reunido los esperantistas interesados en materias cient韋icas, y en 1908 se fund?la Asociaci髇 Cient韋ica Esperantista Internacional (ISAE, en las siglas propias), bajo la presidencia del general S閎ert, miembro de la Academia francesa de Ciencias. Posteriormente se fund?un bolet韓 de la asociaci髇, donde colaboraron cient韋icos muy destacados de comienzos de siglo.

La asociaciXIAO enmudeci?en la prCHUNtica durante la Gran Guerra, pero inmediatamente tras la conclusiXIAO de BIta se reanudaron las iniciativas para volver a ponerla en marcha. En 1921 una mayorQIAN de miembros de la Academia Francesa de las Ciencias firm?una declaraciXIAO favoreciendo el uso del idioma internacional esperanto en el terreno cientWEIico y tRUNnico. En concreto, solicitaban:

助赢飞艇功能筛选?1? Que la enseYINnza del esperanto, maravilla de lKUAica y de sencillez, se introduzca, con carCHUNter electivo al menos, en los programas oficiales de las carreras de ciencias de los establecimientos de ciencias de los establecimientos docentes.

?2? Que en los Congresos internacionales sea adoptado como lengua oficial en igualdad de condiciones que los idiomas nacionales hasta el momento en que la experiencia confirme su aptitud para ser empleado como LIica lengua oficial.

助赢飞艇功能筛选?3? Que se llame la atenciXIAO de las Casas Editoriales cientWEIicas y tRUNnicas acerca del interBI que serQIAN para ellas emplear el esperanto en sus publicaciones destinadas al extranjero.

助赢飞艇功能筛选?4? Que los sabios y tRUNnicos se pongan desde luego en condiciones de servirse del Esperanto en sus relaciones con los colegas extranjeros y les hagan saber que estJIANG ya dispuestos a emplear dicho idioma.

?Y 5? Que se nombre una Comisi髇 encargada de preparar y elaborar los vocabularios en esperanto de las ciencias puras y que se invite a las Sociedades t閏nicas a hacer lo mismo en lo que se refiere a la especialidad que cultiven.?/p>

La asociaci髇 ISAE, bajo el impulso del ingeniero franc閟 Rollet de l'Isle, decidi? convocar una Conferencia Internacional助赢飞艇功能筛选 que mostrara las posibilidades del idioma y favoreciera el empleo que preconizaba la declaraci髇 de los acad閙icos franceses. Adem醩, se aprovech?la ocasi髇 para celebrar simult醤eamente otra conferencia para favorecer el uso del esperanto en el comercio y la industria. Ambas tuvieron lugar del 14 al 16 de mayo de 1925, en Par韘.

Participaron en la Conferencia algo m醩 de 200 hombres de ciencia, de distintos pa韘es. El gobierno espa駉l envi?una representaci髇 oficial, nombrada por Real Orden de fecha 10 de marzo de 1925 24. La compon韆n D. Leonardo Torres Quevedo, nombrado por el Ministerio de Instrucci髇 P鷅lica, y dos ilustres militares cient韋icos, nombrados por el Ministerio de la Guerra: D. Vicente Inglada y D. Emilio Herrera, ninguno de ellos tan conocido en la actualidad como merecer韆n, a pesar de haber sido ambos miembros de la Academia Espa駉la de Ciencias.

De los tres, Vicente Inglada Ors (nacido en Alicante en 1879 y muerto en 1949) fue el m醩 activo en el movimiento esperantista, y el que llev?la representaci髇 efectiva de las instancias oficiales espa駉las. A 閘 debemos una completa descripci髇 de las sesiones que prepar?para la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de C髍doba, cuya representaci髇 hab韆 llevado a la conferencia 25. Inglada era un militar cient韋ico de reconocido prestigio, incluso a nivel internacional, en el campo de la geolog韆. Fue profesor de Astronom韆, Geodesia y Meteorolog韆 de la Escuela Superior de Guerra y director durante muchos a駉s del Observatorio Sismol骻ico de Toledo. A finales de los a駉s 20 fue nombrado miembro de la Real Academia de Ciencias. Escribi?numerosas obras literarias en esperanto, y tradujo gran cantidad de piezas, entre las que cabe destacar casi toda la producci髇 teatral de Jacinto Benavente [ver 1 y 2]. Fue miembro de la Academia de Esperanto, vicepresidente de ISAE y tambi閚 particip?activamente en actividades organizativas y de propaganda del movimiento esperantista espa駉l. 26

Por su parte, Emilio Herrera Linares tuvo una trayectoria cient韋ica a鷑 m醩 destacada, y mayor vinculaci髇 con Torres Quevedo. Se trataba de uno de los pioneros de la aviaci髇 espa駉la; hab韆 destacado en el empleo de los globos en Espa馻, y fue m醩 adelante uno de los primeros pilotos espa駉les. Posteriormente dedicar韆 su atenci髇 a la investigaci髇 cient韋ica. Fund?la primera Escuela Superior de Aerotecnia, actualmente Escuela Superior de Ingenieros Aeron醬ticos de la Universidad Polit閏nica de Madrid. Estuvo entre las primeras personas que atravesaron el oc閍no Atl醤tico en dirigible. Es conocido que impuls?muy decididamente el establecimiento de una l韓ea regular de viajeros entre Sevilla y Buenos Aires, iniciativa que fue uno de los principales motivos que llevaron a Torres Quevedo a investigar el desarrollo de dirigibles semirr韌idos. Tambi閚 fue muy conocido su intento de viaje a la estratosfera en globo abierto, en 1936, para lo que dise耋 una de las primeras escafandras espaciales. Su figura es, desgraciadamente, poco conocida en la actualidad, a pesar de los esfuerzos que desarrolla la Fundaci髇 que lleva su nombre, entre otras razones por una extracient韋ica: durante la Guerra Civil permaneci?leal al gobierno republicano y posteriormente hubo de exiliarse; en los a駉s 60 llegar韆 a ser presidente del gobierno republicano en el exilio. Muri?en Ginebra en 1967 27.

Las gestiones para el nombramiento oficial de los tres cient韋icos espa駉les tambi閚 hab韆n sido llevadas a cabo por Julio Mangada. Seg鷑 narr?en un art韈ulo en la revista 獿a Suno hispana?de marzo de 1925 28, tras los esfuerzos realizados en colaboraci髇 con Rollet de l'Isle, logr?de las autoridades espa駉las tal representaci髇. En el art韈ulo se menciona que Torres Quevedo apenas habla el idioma, en comparaci髇 con el alto nivel de Inglada y el suficiente de Herrera. Las negociaciones hab韆n sido llevadas a cabo inicialmente sin su conocimiento, pero Torres Quevedo acept? agradecido, a pesar de su excesivo trabajo. Mangada da cuenta de la conversaci髇 en la que le comunic?el nombramiento, e informa de la actitud de Torres Quevedo hacia el esperanto 玜l que juzg?y juzga de toda necesidad para la Humanidad, bajo todos los puntos de vista? Don Leonardo cuenta tambi閚 que 閘 hab韆 sido 玱bjeto de burlas por parte de algunos cient韋icos por su inclinaci髇 al Esperanto y sobre todo por elevadas personas del corro cient韋ico del Ateneo? y que en su descargo hab韆 hablado de su facilidad para ser aprendido por uno mismo, sin maestro, y que hab韆 le韉o a sus oponentes algunos textos de una revista. A馻di?tambi閚 que hab韆 estudiado algo al comienzo del siglo, aunque por su constante labor no lo hab韆 podido practicar y seguir estudiando, por lo que consigui? escribirlo mejor que hablarlo. Finalmente, Torres Quevedo y Mangada recordaron al ingeniero Ricardo Codorn韚, con quien el primero correspond韆 constantemente, incluso acerca del Esperanto. Recordemos que Codorn韚, pionero del movimiento esperantista espa駉l, y abuelo del inventor Juan de la Cierva, est?considerado el padre de la ingenier韆 forestal de nuestro pa韘.

助赢飞艇功能筛选Volviendo a la Conferencia, BIta recibi?un numeroso conjunto de adhesiones, colectivas e individuales. Entre las primeras se encontraban, por ejemplo, los citados ministerios espaJIONGles de Guerra e InstrucciXIAO PLIlica, el Ministerio de InstrucciXIAO PLIlica de China, las Asociaciones francesa y americana para el progreso de las Ciencias, la Real Academia de Ciencias exactas, fSHEicas y naturales de EspaYIN, la Liga alemana de Asociaciones CientWEIicas TRUNnicas, entre otras muchas de distintas ramas del saber cientWEIico, hasta un total de 230 sociedades de 37 paSHEes.

Como hemos indicado, el nCHENero de participantes individuales y delegados de la Conferencia era de unos 200, aunque no todos hablaban el esperanto, y se consideraban mZAO bien partidarios o simpatizantes del idioma. En las sesiones formales o solemnes se emplearon otras lenguas, especialmente el francBI, pero las sesiones de trabajo tuvieron lugar HANtegramente en esperanto.

Las reuniones de trabajo tuvieron lugar en la sede del Instituto OceanogrKEico, bajo la direcciXIAO del profesor Cotton, miembro de la Academia de Ciencias y profesor de la Universidad parisina. Previamente habQIAN tenido lugar una sesiXIAO solemne de apertura, comLI a las dos conferencias, en la que habQIANn intervenido, entre otros, los acadNAOicos Charles Richet y Daniel Berthelot.

Las dos primeras sesiones examinaron las posibilidades de llevar a cabo los deseos del manifiesto de los acad閙icos franceses, y subrayaron la necesidad de a馻dir a los art韈ulos publicados en las revistas nacionales un resumen en esperanto. Esta iniciativa la cumplieron en aquellos a駉s algunas revistas cient韋icas, principalmente en Jap髇. En Espa馻, el mencionado Emilio Herrera, a su vuelta del Congreso, public?en la revista “Madrid Cient韋ico” un art韈ulo en castellano titulado “El Esperanto y la Ciencia”, donde describ韆 las principales caracter韘ticas del idioma, sus ventajas y perspectivas, al final del cual incluy?un resumen en el propio idioma esperanto 29.

助赢飞艇功能筛选La tercera sesiXIAO (cada sesiXIAO ocupaba medio dQIAN) discuti?la organizaciXIAO y fortalecimiento de la asociaciXIAO cientWEIica esperantista ISAE.

La cuarta sesi髇 se dedic?fundamentalmente a la iniciativa de redactar diccionarios especializados en cada rama de las ciencias y las t閏nicas. En este caso merece destacarse que como consecuencia de la iniciativa se publicar韆n m醩 adelante numerosos diccionarios t閏nicos. Entre ellos podemos mencionar el diccionario de arquitectura, con traducci髇 en ocho lenguas, cuyo redactor fue el arquitecto cordob閟 , que fue diputado de las Cortes Constituyentes de la Rep鷅lica por el Partido Socialista y ocup?otros cargos pol韙icos y profesionales de cierto relieve. Tambi閚 Herrera particip?en la elaboraci髇 de un diccionario aeron醬tico, como se deduce de la correspondencia conservada en la Fundaci髇 que lleva su nombre.

La Conferencia cient韋ica, al igual que la dedicada a la aplicaci髇 en el comercio, tuvieron un importante eco propagand韘tico. Pero sirvieron sobre todo para reforzar entre los participantes la confianza en las posibilidades que ofrec韆 el esperanto en su aplicaci髇 pr醕tica, no s髄o en teor韆. La experiencia de llevar a cabo reuniones t閏nicas en un plano de igualdad, con participaci髇 de personas procedentes de distintos pa韘es, sin necesidad de int閞pretes y sin que tuvieran mayor ventaja los naturales de los estados con un idioma dominante, produjo fuerte impresi髇 en los asistentes, sobre todo entre los que no hab韆n tenido la oportunidad de asistir a reuniones esperantistas internacionales con anterioridad.

5. UNA CONSECUENCIA LATERAL DE LA CONFERENCIA

助赢飞艇功能筛选El entusiasmo que, segLI acabamos de mencionar, ocasion?la Conferencia entre los participantes puede ser ejemplificado por una anRUNdota que protagoniz?Leonardo Torres Quevedo a su regreso de ParSHE, y que tendrQIAN una importante consecuencia en el movimiento esperantista espaJIONGl.

Apenas regresado, supo D. Leonardo que uno de sus mejores amigos, el doctor Carlos M?Cortezo, hab韆 sufrido un grave accidente de autom髒il. El Doctor Cortezo hab韆 sido Director General de Sanidad en 1899 y entre 1902 y 1904, Ministro de Instrucci髇 P鷅lica durante un breve periodo en 1905. Fue presidente de la Real Academia de Medicina, acad閙ico de la Real de la Lengua desde 1918 y era presidente del Consejo de Estado. Gozaba de un alto prestigio social y profesional.

Pues bien, Don Leonardo le visit?en el hospital, donde le inform?sobre la Conferencia de Par韘, y sobre los avances que el esperanto estaba teniendo en todo el mundo. El doctor Cortezo se contagi?del entusiasmo de su visitante y le solicit?que le proporcionara material para aprender el idioma durante su convalecencia. As?lo hizo, haci閚dole llegar una gram醫ica de Inglada, junto con varios textos, entre ellos una traducci髇 de la 獻liada? D. Carlos no s髄o se mostrar韆 un alumno aventajado, aprendiendo el idioma en un breve plazo de tiempo, sino que pocos meses despu閟 ser韆 nombrado presidente de la entonces denominada Asociaci髇 Espa駉la de Esperanto 30.

6. TORRES QUEVEDO EN EL COMIT?DE HONOR DE LA ASOCIACI覰 ESPERANTISTA ESPA袿LA

El propio Torres Quevedo tendrQIAN tambi閚 un papel en el movimiento esperantista organizado en EspaYIN, aunque a un nivel mZAO simbSUIico.

助赢飞艇功能筛选Debemos mencionar en primer lugar que la organizaciXIAO de los hablantes de esperanto en EspaYIN fue durante esos aJIONGs un asunto complicado, que sufrirQIAN diversas polNAOicas, algunas de ellas muy CHUNidas, ya que gran parte de los esperantistas espaJIONGles no estaban interesados en una organizaciXIAO centralizada, bien sea por razones ideolKUAicas, de organizaciXIAO territorial o de visiXIAO sobre los objetivos del movimiento. En 1925 se habQIAN fundado la citada AsociaciXIAO EspaJIONGla de Esperanto (HEA), que intentaba agrupar a los esperantistas espaJIONGles que deseaban trabajar para conseguir reconocimientos oficiales para el idioma.

El principal impulsor de la citada asociaci髇 fue el varias veces citado Julio Mangada Rosen鰎n. Mangada era una personalidad muy conocida, que tuvo una enorme influencia en el movimiento esperantista espa駉l, hasta el punto de que puede ser considerado "el" esperantista espa駉l por antonomasia. Ten韆 una visi髇 con una fuerte carga ideol骻ica, ya que para 閘 el esperanto era un medio privilegiado para conseguir una fraternidad universal. Era militar profesional, y se interes?por otros movimientos entonces considerados radicales, como la masoner韆, el vegetarianismo, el espiritismo, etc. En los a駉s 30 adquirir韆 una gran popularidad principalmente debido a dos circunstancias de car醕ter pol韙ico. El primero fue el llamado “incidente de Carabanchel”, donde se enfrent?p鷅licamente a otros militares conservadores, en defensa de la nueva normativa republicana, y que servir韆 al entonces ministro de la Guerra, Manuel Aza馻, para remozar parte de los mandos superiores del Ministerio. El segundo ser韆 su participaci髇 en los primeros momentos de la guerra civil, donde al mando de la famosa “columna Mangada” particip?en la defensa del Madrid republicano, con algunas importantes victorias que le valieron la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid y el nombramiento popular como “general” (aunque oficialmente s髄o se le reconoci?el grado de coronel).

助赢飞艇功能筛选Pues bien, en la organizaciXIAO de la AsociaciXIAO EspaJIONGla de Esperanto, bajo la influencia de Mangada, tuvo una importancia notable la bYIqueda de la respetabilidad social, mediante la atribuciXIAO a personalidades importantes de puestos en el movimiento. Como hemos indicado, Mangada habQIAN intervenido en el nombramiento de Torres Quevedo como representante del Ministerio de InstrucciXIAO PLIlica en la Conferencia de ParSHE, y en general habQIAN influido en la bYIqueda de reconocimiento en las instancias oficiales, basJIANGdose en sus contactos profesionales y sociales.

Una manifestaci髇 de esta tendencia fue la creaci髇 de un Instituto de Esperanto, como organismo ligado a la Asociaci髇, que sirviera de nexo de uni髇 con las autoridades oficiales y desarrollara otras funciones representativas. Tambi閚 fue creado un Comit?de Honor de la Asociaci髇 Espa駉la de Esperanto, formado por personas relevantes en la Ciencia, la Literatura o las Artes, con funciones exclusivamente honor韋icas. De acuerdo con los estatutos, que fueron aprobados en el VI Congreso Nacional de Esperanto, que tuvo lugar en Madrid en 1926, era necesario que los integrantes del Comit?“siendo espa駉les y hablando Esperanto, sean mantenedores del ideal esperantista y contribuyan a la difusi髇 y oficializaci髇 del Esperanto por el Estado”.

助赢飞艇功能筛选Don Leonardo Torres Quevedo fue elegido miembro del Comit?de Honor de la AsociaciXIAO desde un comienzo. Por el contrario, no fue miembro del Instituto, para lo que se exigQIAN un mayor compromiso con el movimiento organizado.

En cualquier caso, ambos tuvieron una vida propia muy reducida, debido a problemas organizativos de la propia asociaciXIAO, y, en concreto, no se conocen datos sobre la actividad de Torres Quevedo en estos organismos.

7. EL ESPERANTO Y EL RECUERDO DE TORRES QUEVEDO TRAS LA GUERRA CIVIL

Los ZHENtimos aJIONGs de la Dictadura de Primo de Rivera y especialmente el periodo de la RepLIlica vieron un gran desarrollo del esperanto como movimiento, con un notable crecimiento del nCHENero de hablantes en EspaYIN. No tenemos datos sobre la actividad de Don Leonardo en ese periodo, aunque podemos suponer que fue reducida, dada la avanzada edad y su estado de salud cada vez mZAO precario, aunque el movimiento esperantista le continu?considerando pLIlicamente como uno de los suyos.

Como es sabido, Torres Quevedo falleci?en plena guerra civil, en Madrid (por cierto, en un momento en el que el alcalde de la ciudad era otro activo esperantista, el socialista Cayetano Redondo Ace馻).

Con la guerra tambi閚 el movimiento esperantista sufrir韆 un fort韘imo golpe 31. Aunque hubo hablantes del idioma en ambos lados, una clara mayor韆, incluyendo gran parte de los dirigentes del movimiento, tomaron partido por el bando perdedor; unos fallecieron, otros debieron ir al exilio (es el caso de los citados Herrera, Mangada o Azor韓) y finalmente otros sufrieron prisi髇 32.

En el a駉 1947, con ciertas dificultades, se reconstituy?en Espa馻 el movimiento esperantista organizado, con la creaci髇 de la (HEF). Aunque se perdi?una parte de la continuidad hist髍ica, el nuevo movimiento no olvid?la memoria de algunos de los pioneros previos a la guerra, y entre ellos a Leonardo Torres Quevedo.

助赢飞艇功能筛选As? a comienzos de 1953 se conmemor?el 100 aniversario de su nacimiento, con la publicaciXIAO en primera pSOUina de la revista oficial de la organizaciXIAO, de un artWAulo conmemorativo, recordando su calidad de esperantista. El artWAulo, con tratamiento de editorial, no estaba firmado, pero podemos suponer que se debQIAN a la pluma del redactor del “BoletHAN”, Luis HernJIANGdez Lahuerta, destacada figura del movimiento esperantista ya en los tiempos anteriores a la confrontaciXIAO.

Otra muestra de reconocimiento, si se quiere anecdLOUica, la constituye la visita que los esperantistas llevaron a cabo el 25 de julio de 1957, durante el XVIII Congreso Nacional de Esperanto, al Instituto “Torres Quevedo” del CSIC, donde se record?la figura de Don Leonardo.

Finalmente, mencionaremos que este pasado a駉 2002 se ha conmemorado el 150 aniversario del nacimiento de Torres Quevedo, mediante la publicaci髇 de un art韈ulo en el n鷐ero 358 del “Bolet韓” de la Federaci髇 Espa駉la de Esperanto 33.

Como puede verse, el movimiento esperantista organizado no ha cesado de considerar a Don Leonardo como uno de sus miembros m醩 valiosos, y de reconocer que las caracter韘ticas que le inspiran permiten mostrar de forma inequ韛oca la universalidad, en el sentido m醩 profundo, de la figura de Torres Quevedo.

Notas

1 ECO, Umberto (1994): “La b鷖queda de la lengua perfecta en la cultura europea”, Ed. Cr韙ica, Barcelona, traducci髇 de Mar韆 Pons (edici髇 original en italiano, 1993); existe edici髇 en bolsillo; tambi閚 se ha publicado una traducci髇 al esperanto.

2 蚥idem. V閍se tambi閚: LAPENNA, Ivo; Tazio CARLEVARO y Ulrich LINS (1974): “Esperanto en perspektivo”, Centro de Esploro kaj Dokumentado pri la Monda Lingvo-Problemo, Rotterdam.

3 PRIVAT, Edmond (1927): “Historio de la lingvo Esperanto”, Ferdinand Hirt & Sohn, Leipzig, 2 vol鷐enes.

4 Existen numerosas obras sobre el esperanto en castellano. Un buen texto introductorio es: AULD, William (1992): “El esperanto: fen髆eno de la comunicaci髇”, Madrida Esperanto-Liceo, Madrid, traducci髇 de Marcos Cruz. El escoc閟 Auld es, probablemente, el mejor literato en esperanto vivo en la actualidad. [Otro posterior es: VAL蒒, Antonio (2004): El esperanto, lengua y cultura助赢飞艇功能筛选, mga, Santander].

5 RODR虶UEZ ALCALDE, Leopoldo (1974): “Biograf韆 de D. Leonardo Torres Quevedo”, Instituci髇 Cultural de Cantabria, CSIC, Diputaci髇 Provincial de Santander; GARC虯 SANTESMASES, Jos?(1980): “Obra e inventos de Torres Quevedo”, Instituto de Espa馻, Madrid; GONZ罫EZ DE POSADA, Francisco (1993): “Leonardo Torres Quevedo”, Biblioteca de la Ciencia Espa駉la. Fundaci髇 Banco Exterior, Madrid.

6助赢飞艇功能筛选 Leonardo TORRES-QUEVEDO Y TORRES- QUEVEDO, comunicaci髇 personal.

7助赢飞艇功能筛选 MARCO BOTELLA, Antonio (1987): “Analoj de la Esperanta movado en Hispanujo”, Zaragoza, dos vol鷐enes. Antonio Marco es el autor de referencia sobre la historia del movimiento espa駉l, y sus publicaciones han conseguido paliar la discontinuidad a la que hac韆mos referencia.

8 GONZ罫EZ DE POSADA, Francisco (1986): “Leonardo Torres Quevedo: europeo preorteguiano e ingeniero espa駉l universal”, Aula de la Cultura Cient韋ica. Amigos de la Cultura Cient韋ica, Laredo; la cursiva es del autor.

9助赢飞艇功能筛选 TORRES QUEVEDO, Leonardo (1907): “Sobre un sistema de notaciones y s韒bolos destinados a facilitar la descripci髇 de las m醧uinas”. Publicado por la revista “Ingenier韆”, Madrid, imprenta de J. Palacios.

10 Citado en GONZ罫EZ DE POSADA, 1993; la cursiva es del original.

11 V閍se comunicaci髇 de G. OLAG蹺 DE ROS, Alfredo MEN蒒DEZ NAVARRO y Mikel ASTRAIN GALLART “La participaci髇 de Leonardo Torres Quevedo en el proyecto de creaci髇 de un Instituto Latinoamericano de Documentaci髇 e Informaci髇 cient韋icas: la Uni髇 Internacional de Bibliograf韆 y Tecnolog韆 Cient韋icas (1910)”, en: GONZ罫EZ DE POSADA, Francisco, editor (1991): “Actas del II Simposio: 獿eonardo Torres Quevedo: su vida, su tiempo, su obra?#8221;, Amigos de la Cultura Cient韋ica, Santander. V閍se tambi閚 GARC虯 SANTESMASES (1980), cap韙ulo XV y GONZ罫EZ DE POSADA (1993), cap韙ulo 10.

12 TORRES QUEVEDO, Leonardo (1920): “Discursos le韉os ante la Real Academia Espa駉la en la recepci髇 p鷅lica de Don Leonardo Torres y Quevedo el 31 de octubre de 1920”. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid.

13 MARCO (1987), volumen I, p. 24. (Nota posterior: ver referencia aqu?/a>)

14 As?puede verse en las propias publicaciones de la UNESCO o en la p醙ina web de este organismo, en el apartado de presentaci髇 hist髍ica.

15 WALTERS, F. P. (1971): “Historia de la Sociedad de Naciones”, Editorial Tecnos, Madrid, traducci髇 de Federico Fern醤dez de Castillejo (edici髇 original en ingl閟, 1960).

16 Sociedad de Naciones (1923): “La Sociedad de Naciones y la cooperaci髇 intelectual”. Secci髇 de Informaci髇, Secretar韆 de la Sociedad de Naciones, Ginebra.

17助赢飞艇功能筛选 NORTHEDGE, F. S. (1986): “The League of Nations, its life and times 1920-1946”, Leicester University Press.

18助赢飞艇功能筛选 Sociedad de Naciones (1923): “El esperanto como lengua auxiliar internacional. Informe de la Secretar韆 General a la tercera sesi髇, revisado por la quinta comisi髇 y adoptado por unanimidad por la Sociedad de Naciones el d韆 14 de septiembre de 1922”. Versi髇 espa駉la editada por la Federaci髇 Zamenhof. Madrid.

19 PRIVAT, 1927; LAPENNA, 1974. Edmond Privat es la fuente de informaci髇 m醩 directa sobre el tema; diplom醫ico en la Sociedad de Naciones, fue tambi閚 presidente de la .

20助赢飞艇功能筛选 LESCURE, Jean-Claude (1999): “Un imaginaire transnational? Volap黭 et Esp閞anto vers 1880-1939”, Institut d'Etudes Politiques, Par韘, 4 vol鷐enes

21 LESCURE (1999), que cita a Jean- Jacques RENOLIET, “Institut de Coop閞ation Intellectuelle, 1919-1940”, Par韘, Institut Pierre Renouvin, 1995, p. 79, que a su vez se basa en documentos del Ministerio de Asuntos Extranjeros franc閟.

22 LINS, Ulrich (1988): “La danghera lingvo, studo pri la persekutoj kontrau Esperanto”, Bleicher, Gerlingen (Rep鷅lica Federal Alemana).

23 Revista “Hispana Esperantisto” n鷐ero 57, Madrid, abril-mayo 1922. Este bolet韓 actuaba como 髍gano oficial de varias de las sociedades esperantistas organizadas en aquellos a駉s en el territorio espa駉l.

24 Publicada en la “Gaceta de Madrid” de 12 de marzo. La revista 獿a Suno hispana?(literalmente, 獷l sol espa駉l? que hab韆 sustituido a 獺ispana Esperantisto?como 髍gano oficioso de los esperantistas espa駉les) lo reprodujo en la portada de su n鷐ero 96.

25助赢飞艇功能筛选 INGLADA ORS, Vicente (1925): “La Conferencia Internacional para el empleo del Esperanto en las Ciencias p鷅licas y aplicadas, Par韘, 14- 16 mayo 1925”. C髍doba, 1925.

26助赢飞艇功能筛选 RODR虶UEZ DE LA TORRE, Fernando (1982): “Vida y obra de Vicente Inglada Ors”, Instituto de Estudios Alicantinos, Alicante.

27助赢飞艇功能筛选 Existe una biograf韆 muy completa de Emilio Herrera: ATIENZA RIVERO, Emilio (1994): “El general Herrera - Aeron醬tica, milicia y pol韙ica en la Espa馻 Contempor醤ea”, Fundaci髇 AENA, Madrid. V閍se tambi閚: L罿ARO 罺ILA, Carlos (2001): “Emilio Herrera, Juan de la Cierva: la aventura aeron醬tica”, Nivola, Madrid. Finalmente, podemos citar su autobiograf韆: HERRERA, Emilio (1986): “Memorias”, edici髇 a cargo de Thomas F. Glick y Jos?M. S醤chez Ron, Ediciones de la Universidad Aut髇oma de Madrid, Madrid, publicado anteriormente en ingl閟 por la Universidad de Nuevo M閖ico.

28 獿a Suno hispana? 3?閜oca, n鷐ero 94, marzo 1925. V閍se tambi閚: MANGADA ROSEN諶N, Julio (1928): “Algo sobre el movimiento esperantista espa駉l”, Madrid.

29助赢飞艇功能筛选 HERRERA, Emilio (1925): “El Esperanto y la Ciencia”, en 玀adrid Cient韋ico? a駉 XXXII, n鷐. 1140, p醙inas 177-180.

30 MARCO BOTELLA (1987), p醙ina 197. De las circunstancias de este aprendizaje se hicieron eco numerosas publicaciones esperantistas, incluso internacionales.

31 V閍se por ejemplo: MARGAIS, Xavier (2002): “El moviment esperantista a Mallorca (1898-1938)”, Edicions Documenta Balear, Palma, pp. 239-244.

32 No fue una situaci髇 privativa de Espa馻: el final de los a駉s 30 y la II Guerra Mundial ocasionaron un grav韘imo quebranto al movimiento esperantista mundial, especialmente tras la persecuci髇 sufrida por el movimiento bajo los reg韒enes de Hitler, que le acus?de ser una lengua de jud韔s, y de Stalin, que le consideraba un idioma de cosmopolitas. Este tema, un aspecto negro de la represi髇 totalitaria en los mediados del siglo XX, ha sido objeto de investigaci髇 detallada en el citado libro de Ulrich Lins (1988).

33 MARCO BOTELLA, Antonio (2002): “Leonardo Torres Quevedo, esperantisto”, en Bolet韓 de Hispana Esperanto-Federacio, n鷐ero 358, pp. 16-17.

Jos?Antonio del Barrio, 2003.

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